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Educación en positivo Problemas de comportamiento

Tres técnicas de disciplina que están minando tu autoridad (Rebecca Eanes)

16 Mar , 2017  

La auténtica autoridad es lo que resulta cuando otras personas confían en tu liderazgo. Esto es cierto tanto si estás dirigiendo una Empresa como liderando un hogar. La autoridad forzada aparece cuando otros siguen tu liderazgo debido al miedo. Con ambos obtienes resultados, pero la pregunta es ¿cómo se sienten esas personas contigo y más importante aún, consigo mismas? La Contralmirante Grace Murray Hopper dijo sabiamente, “Las cosas se gestionan. Las personas se lideran”. ¿Alguna vez te has visto atrapada intentando gestionar a tus hijos? Yo desde luego que sí. Así es como estaba hace siete años, y la frustración que tenía por la gestión constante y las crecientes luchas de poder que surgían es lo que me llevó a la maternidad en positivo.

Sin yo saberlo, las técnicas de disciplina que usaba con mis hijos en aquellos primeros años estaban en realidad minando mi influencia con ellos, haciendo de las luchas de poder una frustración diaria, la disciplina mucho más difícil y dañando nuestra relación. Desde entonces he aprendido a disciplinar sin castigos, que te prometo no es permisividad para nada sino que pone el acento en hacer entender y corregir errores a mis hijos en lugar de a sentarles en algún rincón, asignándoles a ellos la responsabilidad por la separación. Hace falta mucho tiempo y esfuerzo, pero la recompensa ciertamente ha merecido la pena.

Aquí tienes tres técnicas de disciplina que yo usaba hace años y que en realidad minaban mi autoridad, así como las razones por las que no funcionaban:

Rincón de Pensar1. Rincón de pensar. Según Wikipedia, el “rincón de pensar” fue inventado por Arthur Staats que defendía que poner a su hija de dos años en su cuna diciéndole que se quedaría ahí hasta que dejara de llorar “debilitaría su comportamiento de forma que ocurriría con menos frecuencia en el futuro”. Así que encontró algo que funcionaba, y ahora es una técnica de disciplina muy popular, tal y como es recomendada con frecuencia por pediatras y otros expertos. La cuestión que siempre debemos preguntar cuando se trata de educación es ¿por qué funciona? El Dr. Gordon Neufeld explica que no entendimos en aquel momento cuando el “rincón de pensar” se hizo popular lo que los niños realmente necesitaban, y que la experiencia más dolorosa de todas es la separación. Él dice que si lo hubiéramos sabido y entendido, nunca lo habríamos usado ya que dispara emociones muy intensas en los niños, y los alarma. Esta alarma los conduce a cierta precaución, haciendo parecer que funciona, pero causa mucha ansiedad en los niños. El “rincón de pensar” también evoca a la frustración lo que los lleva a problemas de agresividad. Cuando los padres usan el “rincón de pensar” como castigo (también puede usarse como un lugar tranquilo para calmarse), el recurrente miedo a la separación y al aislamiento social rompe nuestro vínculo con ellos y cuando la conexión se pierde, la influencia se pierde.

autoridad2. Quitarles objetos o privilegios. Esta es otra técnica popular que usé una vez. Lo más importante es la intención que hay detrás de quitarles algún objeto o algún privilegio. Una vez le quité a mi hijo un juguete que estaba lanzando peligrosamente, lo cuál era una consecuencia lógica, no un castigo. Sin embargo, si le quitara su jirafa favorita durante una semana porque me desobedeciera, se entiende que realmente no tiene relación en absoluto, y que es simplemente un juego de poder para causarle suficiente malestar con el fin de traerlo de vuelta al “ruedo”. De esta forma usamos lo que nuestros hijos dan más importancia y aprecian contra ellos, y esto es muy dañino para la relación. Otro ejemplo es cuando una vez le quité a mi hijo su Kindle por usarlo de forma distinta a las normas que habíamos establecido. Se le retiró el Kindle hasta que hicimos una reunión familiar más tarde explicando las normas de nuevo y el por qué las pusimos. Una vez comprobé que había comprendido su incumplimiento, le devolví su posesión, confiando en que sería inteligente con ella. Repito, se la quité hasta que pude explicarle, no porque quisiera hacerle daño o frustrarle para que cumpliera la norma. Como regla general en una paternidad positiva, los privilegios y las pertenencias sólo se retiran si la ofensa tiene relación con ese privilegio o pertenencia concreto, no como un medio para hacer pagar al niño por su transgresión

sad kid3. Culpa. Esta es muy insidiosa, y sin embargo tan cotidiana que casi ni caemos en que la estamos usando. “Estoy tan decepcionado contigo”. “¿Qué es lo que te pasa?” Decimos frases como esas de forma deliberada (y a veces sin querer) para evocar un sentimiento de culpabilidad que haga a nuestros hijos no querer decepcionarnos de nuevo. Y sin embargo esas frases siembran semillas en sus corazones de niños que pueden ser muy difíciles de arrancar luego. Cuando un niño oye “¿qué es lo que te pasa?” varias veces, lo que internalizan es que algo malo pasa con ellos realmente. Cuando escucha a menudo lo decepcionado que estás con él, comienza a aprender que él es decepcionante. La culpabilización hace crecer el resentimiento y destruye las relaciones, por no mencionar lo que hace con la psique del receptor. La culpa es un motivador muy pobre y que mina la influencia. Usa tus palabras para animar un comportamiento mejor, no para inducir culpa.

En el próximo artículo te mostraremos las alternativas que la educadora Rebeca Eanes promueve en lugar del “rincón de pensar”, “quitarles privilegios” o “echarles la culpa”.

Puedes ver el artículo original en inglés en esta web:
http://www.creativechild.com/articles/view/three-discipline-techniques-that-are-sabotaging-your-authority#page_title

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