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Alimentación

La obesidad infantil y los consejos que no funcionan

30 Nov , 2016  

La Obesidad Infantil se extiende imparable

El sobrepeso y la obesidad infantil van aumentando en el sobrealimentado Primer Mundo, mientras la mayoría de padres se encuentran desorientados sobre las razones que han podido llevar a sus hijos a tener un porcentaje de grasa que empieza a ser poco saludable.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que 41 millones de niños presentan sobrepeso. En el Continente de la “magnífica” Dieta Mediterranea 3 de cada 4 personas tendrán sobrepeso en 2030. O sea, ¡nuestros hijos !

teasing-the-fat-kidCasi 1 de cada cuatro menores es obeso en Andalucía, estando a la cabeza de Europa junto a España de esta epidemia. Las consecuencias para la salud son varias (hipertensión, diabetes, asma, apnea y también discriminación social en el colegio o el vecindario). En las Islas Canarias hay ya una epidemia de diabetes infantil.

En muchas ocasiones, los niños con sobrepeso viven en familias con sobrepeso. Si  abrimos el frigorífico y los armarios de la cocina en esos hogares nos encontramos con productos bajos o 0% de materia grasa. Y también con cajas de cereales para el desayuno, galletas para merendar, yogures con sabores para el postre y otras aberraciones más que contribuyen a que los niños sigan aumentando su grasa corporal.

Muchos padres y madres no se preocupan demasiado hasta que se encuentran un día con la alerta de un pediatra o del colegio por el sobrepeso de sus hijos. Otras veces es el propio hijo el que nos dice que sus compañeros se mofan de él o ella.

Desgraciadamente las recomendaciones de los pediatras o de programas de televisión y radio no funcionan. De hecho la mayoría de madres sigue esas recetas para sus hijos pero apenas consiguen que bajen de peso. Ya hay padres sin información que toman decisiones gravísimas para prevenir la futura obesidad de sus hijos, que son aún peores que el problema que tratan de evitar.

Veamos los consejos que siguen la mayoría de los padres, favoreciendo sin saberlo el que sus hijos tengan problemas con el sobrepeso el resto de su vida:

 

“Hay que comer de todo”

hipermercadoNuestras madres siempre han repetido este consejo que oirían en algún programa de radio, pero a pesar de que llenen el carrito de la compra con mucha variedad de productos no conseguirán mantener una alimentación equilibrada porque este mensaje es muy antiguo. La industria de la alimentación ha cambiado radicalmente los últimos 30 años. Actualmente existen muchísimos alimentos procesados, que los fabricantes meten en envases o cajas junto con elementos que los conservan durante semanas en las estanterías de los hipermercados. Entre ellos, el azúcar y la sal son los que provocan la mayor parte de la epidemia de sobrepeso en el mundo occidental.

Variar el menú a diario no es garantía de nada. Es prácticamente seguro que tus hijos no estén comiendo suficientes proteínas ni grasas pero que estén sobrealimentados de carbohidratos (azúcares).

Este desequilibrio dietético entre esos tres nutrientes está tan generalizado que se produce la paradoja de que los niños con sobrepeso están desnutridos, ya que a pesar de acumular grasa corporal, sus dietas carecen de los nutrientes esenciales en las cantidades adecuadas.

Si cogemos dos niños de ejemplo, uno con variedad diaria de comidas y otro con un padre bien informado que le da el mismo tipo de comida diaria con poca variación, pero con todos los nutrientes adecuados a su edad, altura, peso y actividad física e intelectual, lo más probable es que el primero tenga desequilibrios dietéticos y el segundo no.

Insisto: Variar el menú más o menos no garantiza la adecuada alimentación de tus hijos.

 

“Hay que evitar las grasas, sobre todo las saturadas”

Con su mejor intención pero mal asesorados, la mayoría de padres y madres se preocupan de que sus hijos no coman apenas grasas, produciendo deficiencias en su desarrollo físico e intelectual. Desgraciadamente la TV, radio y prensa nos bombardean casi a diario con mensajes anti-grasa. Pero lo peor es que médicos y pediatras desactualizados también colaboran al repetir esa falsa creencia de que hay que evitar las grasas.

Es importante que sepas que existen dos tipos de nutrientes que se llaman esenciales porque son los únicos que el cuerpo humano no es capaz de producir. Son materias primas básicas. Unos son los aminoácidos esenciales (proteínas, que veremos en el siguiente punto) y los ácidos grasos esenciales (Omega 3 y Omega 6). Si no planificas con conocimiento las comidas de los niños (como hacen por ejemplo en los catering de un Colegio, hospital o cuartel militar), es muy probable que tus hijos no tomen suficientes grasas esenciales necesarias para su desarrollo.

También tienes que conocer que existen tres tipos de grasas: Monoinsaturadas, Poliinsaturadas y Saturadas. Todas ellas son grasas buenas. NO HAY GRASAS MALAS.

La Industria alimenticia financió campañas informativas y presiona a gobiernos y científicos para hacernos creer a todos que las grasas son las culpables del sobrepeso y la obesidad. Hasta los médicos y pediatras lo creen porque para aprobar sus exámenes en la Universidad tuvieron que responder que las grasas son un riesgo para la obesidad y la salud.

En realidad son los hidratos de carbono simples o azúcares que a diario toman los niños los culpables de la epidemia de sobrepeso mundial. Algunos Gobiernos comienzan a regular el consumo de productos con azúcar como al tabaco, añadiéndole un impuesto especial.

bolleriaLa única excepción a las grasas saludables se llama grasas hidrogenadas o grasas Trans. Se trata precisamente de un artificio que la Industria alimenticia ha creado añadiendo moléculas de hidrógeno a las grasas sanas para convertirlas en veneno  con la intención de que caduquen más tarde y puedan mantenerse en los supermercados durante semanas (magdalenas, margarinas, bollería, patatas fritas, galletas, precocinados…). Un alimento que viene empaquetado o dentro de una bolsa y tiene una fecha de caducidad mayor de 3-4 días tiene grasas hidrogenadas incluidas con el 99% de probabilidad.

Pero estas grasas TRANSformadas artificialmente NO SON GRASAS naturales sino modificadas por laboratorios.

Por tanto repito: NO HAY GRASAS MALAS. Las modificadas artificialmente son las únicas tóxicas y se localizan en las etiquetas de los paquetes y margarinas bajo el nombre de “grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas”.

Hace 10 años que mis hijos y yo comemos grasas de todo tipo (excepto Trans) y nuestros análisis de sangre son perfectos. Cuando leas que “la obesidad la causan el exceso de azúcares y grasas“, piensa que ese periodista o médico está 10 años atrasado. En cuanto lea los últimos estudios y se ponga al día eliminarán la palabra grasas de esa frase.

 

“Hay que comer entre un 10 y un 15% de proteínas”

Esta es la ridícula y desfasada recomendación de la Organización Mundial de la Salud. Es como si un arquitecto te recomendara un 10 o 15% de ladrillos para la construcción de una casa en un terreno que tienes en el campo. Las proteínas forman los músculos, los huesos, la piel y los tejidos. Son tan necesarios e importantes como unos cimientos de hormigón adecuados para un edificio de 10 plantas. Mientras peores sean los elementos básicos de construcción, peor será el ser humano resultante. De hecho, los últimos estudios científicos dejan en evidencia estas recomendaciones.

carnePuede que ya lo estés notando en su rendimiento en el colegio, en su poca actividad física por dejadez o cansancio, en su mal humor, en sus horas de sueño, etc…

A casi nadie se le ocurre relacionar este tipo de síntomas con un problema dietético. En los casos de síntomas más evidentes como sobrepeso, hipertensión, diabetes u obesidad, los pediatras intentan recomendar mejoras en la dieta, pero al poco comienzan a recetar fármacos para mejorar los síntomas. Además, como sabes, las medicinas tienen efectos secundarios que pueden agravarlo, mientras el problema real que provoca los síntomas (la falta de proteínas) continúa indefinidamente si no se actúa sobre sus comidas.

Desgraciadamente el problema es más grave aún, porque incluso aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por tanto los médicos y nutricionistas anticuados reconocieran que son necesarias más de un 15% de proteínas en la dieta diaria de los niños, en realidad ¿quién mide los nutrientes que suministra a sus hijos?

 

“Hay que comer mucha fruta (mínimo de 4 a 5 piezas al día)”

frutaHace 20 o 30 años cuando no existía el nivel de sobrepeso ni obesidad actual, y mucho menos la infantil, todo el mundo comía fruta. Por esta sencilla razón, la OMS recomienda desde hace décadas que comamos todos mucha fruta. Entre 4 y 5 piezas al día dicen. 

El problema es que el mundo ha cambiado desde entonces. Ahora ya no hay frutas “de temporada” sino que comemos los mismos tipos de frutas todo el año por lo que la regulación natural de nuestra ingesta de frutas ha sido sustituida por la artificial gracias a técnicas de invernadero. Nuestros cuerpos no han evolucionado para comer naranjas durante todo el año, por ejemplo.

Para colmo, el azúcar de la fruta (fructosa) se convierte en un riesgo para la obesidad a partir de entre 50 y 100 gramos diarios. Muchos productos llevan incluida fructosa para hacerlos más dulces (azúcar común, pasteles, caramelos, chocolates, chicles…). Los zumos de frutas tan “saludables” son en realidad una bomba calórica y un riesgo para la salud. Carecen de la fibra de la fruta por lo que simplemente están compuestos de agua y fructosa. Las pocas vitaminas que incluyen no merecen la pena a cambio de las calorías y la fructosa que nos suministran. Existen alternativas mejores para tomar las vitaminas que necesitamos.

Por eso la Asociación Americana de Pediatría recomienda nada menos que desde 2001 abandonar los zumos de frutas. Desgraciadamente los pediatras y nutricionistas anticuados leen poco y siguen incluyendo el zumo de naranja en los desayunos.

Y los fabricantes y vendedores de productos con fructosa tiemblan porque saben que va a llegar el día en que se va a extender la verdad que tratan de ocultar por todo el mundo y van a tener que dedicarse a otra cosa.

Los niños del Primer Mundo no tienen carencia de fruta en su dieta, sino que por el contrario comen demasiada. Tanta como 4 o 5 piezas al día, lo que según el tipo de fruta, es una barbaridad.

 

“Debemos hacer más ejercicio. Tenemos tanto sobrepeso porque somos muy sedentarios.”

Nadie puede negar los beneficios del ejercicio y la actividad física. Yo mismo entreno 3 veces en semana desde hace 36 años. Sin embargo afirmar que el sobrepeso generalizado en el mundo es debido a la baja actividad física es una forma astuta de despistarnos que utilizan los fabricantes de productos azucarados. Sólo los corredores de Marathon podrían quemar las cantidades obscenas de azúcares que consume la población mundial.

gymUn día excepcionalmente duro en el gimnasio podemos quemar 400 calorías. Eso equivale a un Cola-Cao y un Donut. O a un plato de pasta y una coca cola. Ridículo ¿verdad?

Esta leyenda urbana viene del hecho de que para perder grasa es necesario quemar más calorías diarias de las que se ingieren. Pero en primer lugar, es necesario contar las calorías que se toman y las que se gastan y nadie excepto deportistas de élite lo hace. En segundo lugar, excepto correr distancias extremas (Marathon, etc) ningún ejercicio consigue quemar lo que comemos diariamente. Y en tercer lugar no es solo el número de calorías lo que importa sino qué tipos de calorías son

No es sólo que 140 calorías de un filete de ternera no tienen el mismo efecto que las mismas calorías de una lata de coca cola. Es que el antiguo paradigma de que una caloría ingerida suma una caloría para el cuerpo y da igual de dónde provenga, ha sido anulado por las nuevas investigaciones científicas que demuestran que las calorías provenientes de los azúcares, alteran el modo en que el cuerpo quema y almacena calorías, haciéndolo más propenso a tener más hambre y a acumular más como grasa.

Para colmo, el ejercicio intenso, sobre todo el aeróbico (correr, nadar, montar en bici) tiene un efecto secundario perverso: Produce hambre.

Por tanto, hacer ejercicio y mantenerse en forma tiene miles de beneficios. Pero no sirve para perder la grasa corporal sin cambiar la dieta.

 

“El azúcar es necesario para el crecimiento y para el funcionamiento del cerebro.”

Esta leyenda urbana nació hace varias décadas cuando se pensaba que consumir hidratos de carbono y azúcares era necesario para el funcionamiento del cerebro. Hace ya muchos años que sabemos que no son esenciales para la salud (sólo las proteínas y las grasas Omega 3 son esenciales como vimos antes), y por tanto tampoco para nuestro cerebro.

Sin embargo los fabricantes de productos azucarados continúan poniendo ese falso eslogan en sus paquetes. Si me dices que tu médico o pediatra también dice lo mismo que esos fabricantes, te creo. Desgraciadamente antes que médicos son personas y también son víctimas de mensajes falsos, sobre todo aquellos profesionales que no revisan con periodicidad la información científica actualizada.

El cerebro es capaz de utilizar las grasas y las proteínas para funcionar perfectamente. Simplemente las convierte en cuerpos cetónicos (a las grasas) y en glucógeno (a las proteínas) para de esa forma utilizarlas como combustible. Es precisamente esa dependencia del glucógeno de algunas zonas del cerebro lo que hacía pensar antiguamente que necesitaba de su fuente más abundante (los hidratos de carbono o azúcares) hasta que se descubrió que el hígado podía convertir proteína en glucógeno mediante un proceso llamado gluconeogénesis, y a las grasas en cuerpos cetónicos mediante un proceso denominado cetogénesis.

Los hidratos de carbono se dividen en simples o complejos en función de su rapidez en ser digeridos según su contenido en fibras y su capacidad de excitar el páncreas para producir insulina. Mientras menos fibras contienen y mayor liberación de insulina producen, más simples son los carbohidratos y por tanto mayor riesgo de sobrepeso y enfermedades metabólicas. Los azúcares simples solo deberían ser consumidos tras grandes esfuerzos deportivos o en ocasiones muy esporádicas (una comida a la semana como máximo).

Los hidratos de carbono complejos tienen su lugar en la dieta infantil pero de forma planificada y adecuada a su edad y actividad. En mi próximo artículo explicaré cuándo y cómo proporcionarlos. Apúntate al boletín de noticias del blog para que te enviemos un mensaje cuando salga.

La epidemia mundial de sobrepeso y obesidad va acompañada de la adicción general por los azúcares (panes, pastas, pasteles, las frutas más dulces, productos procesados empaquetados…). Desde pequeños nos deleitamos viendo la carita sonriente de nuestros hijos cuando les suministramos su dosis de caramelos y dulces. Las fiestas de cumpleaños son auténticas orgias de azúcar. Y entre todas las de hermanos, primos, vecinos y compañeros de colegio el número de orgías anuales alcanza niveles desproporcionados.

Buehomerna parte de lo que está ocurriendo en el mundo con los intereses económicos por encima de los intereses generales, los conflictos bélicos, el daño que hacemos al Medio Ambiente, los líderes políticos corruptos que son elegidos una y otra vez, tiene mucho que ver con la pereza física e intelectual producida por el azúcar y la falta de proteínas en la dieta de la mayor parte de la población mundial.

Ya nadie quiere molestarse en ser creativo sino simplemente en consumir. No queremos reflexionar sino que nos suministren entretenimiento por televisión para evitar tener que pensar. No tenemos ganas de leer artículos completos en prensa o leer más libros. Nuestra capacidad de atención se limita a 160 caracteres en twitter y Facebook.

“No hace falta obsesionarse con las dietas. Simplemente que sea variada y ya está”

Es precisamente esa pereza intelectual la que impide que nos paremos a planificar nuestra dieta o la de nuestros hijos con un mínimo de rigor, para buscar la información más actualizada y garantizar el aporte necesario de proteínas, grasas e hidratos de carbono para evitar la adicción al azúcar y el sobrepeso.

De hecho si conocemos a alguien que se preocupa y anota sus comidas y las cantidades de cada nutriente, decimos que está “obsesionado” con la dieta. Es el mundo al revés.

Estarás de acuerdo conmigo en que si hay una situación generalizada de sobrepeso y obesidad infantil, significa que no lo estamos haciendo muy bien y que estos consejos clásicos que te expongo no funcionan.

Con la de preocupaciones que te tomas por tus hijos (el colegio, la ropa, las extraescolares, incluso la “variedad” en el carrito de la compra, etc), sin embargo es probable que apenas prestes atención a los datos reales de lo que les das de comer a diario (macronutrientes y micronutrientes).

En el próximo artículo te indicaré 7 Claves para prevenir que tus hijos tengan problemas de sobrepeso u obesidad

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2 comentarios

  1. Muchas Gracias. Información muy valiosa. Actualizada. Con la que no puedo estar más de acuerdo.

  2. webmaster dice:

    Gracias Lola.
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