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Deporte

Elegir deporte para tus hijos (y 2)

17 Feb , 2017  

En mi primer artículo de esta serie te exponía algunos aspectos importantes que debemos tener en cuenta si nuestros hijos practican algún deporte. A continuación en el siguiente te informaba sobre la forma de elegir los deportes que mejor pueden desarrollar las capacidades físicas de los niños.
A continuación finalizamos esta serie tratando el resto de asuntos que hay que tener en cuenta para el mejor progreso deportivo de nuestros hijos: Nutrición, Competición, Entrenadores y nuestro papel como Padres.

Nutrición

Las necesidades nutricionales de los niños que entrenan son, en general, diferentes a la de los niños que no lo hacen, y en particular los días de entrenamiento. Te aconsejo que si no lo has hecho aún, leas mi anterior artículo 7 Claves para prevenir que tus hijos tengan sobrepeso, que es válido tanto para niños sedentarios como deportistas. En el mismo explicaba que “Los nutrientes sirven dos propósitos fundamentales: Formar o renovar nuestras células y tejidos y como combustible para proporcionarnos energía.” Es el segundo propósito el que merece atención específica en el caso de los niños deportistas.
Los niños sedentarios no necesitan la misma cantidad de calorías ni de energía (carbohidratos y grasas) como los que practican deportes. Además, los niños deportistas necesitan específicamente abundante:

vitamina dVitamina D: el conjunto de beneficios que proporciona esta vitamina a bebés, niños y adultos merece un artículo sólo para exponerlos. Piensa simplemente que es básica para su desarrollo en general y el de los huesos en particular. Para obtenerla debe tomar el sol cada día al menos 20 minutos.
En temporadas con mal tiempo, es buena idea darles un suplemento de vitamina D3, como hacen en los países nórdicos, ya que con la alimentación no vas a conseguir que alcancen las cantidades mínimas efectivas. Para niños de hasta 16 años te aconsejo ésta que viene en tableta para chupar. Para mayores ésta otra.
Calcio: ayuda a construir huesos fuertes y resistentes a fracturas y lesiones. Por ello es importante que tomen productos lácteos (leche, yogur y queso, así como verduras como el brócoli)
Hierro: ayuda a conducir el oxígeno a todas las partes del cuerpo que lo necesitan. Se encuentran en las carnes rojas magras, atún, salmón, huevos, vegetales verdes y granos integrales
Carbohidratos: Los niños que practican algún deporte con frecuencia  (3 veces por semana), necesitan energía procedente de los carbos, fundamentalmente los días de entrenamiento. Se encuentran en la avena, pasta integral, arroz integral, verduras (coliflores, espinacas, lechugas, pepinos, pimientos, brócolis, coles), y algunas frutas bajas en fructosa (aguacates, fresas, frambuesas, frutos del bosque, cerezas, pomelos, melocotones, ciruelas y manzanas).

Ojo que el ser deportista no significa que no pueda coger sobrepeso si no planificas su alimentación adecuadamente. No pienses que al practicar deportes está vacunado contra el sobrepeso. Seguramente has visto niños obesos practicando fútbol, natación o karate por ejemplo. Es importante limitar al máximo (sólo 1 día “libre” por semana) los azúcares simples (bollería, zumos, dulces, pasteles, refrescos, etc), los productos procesados (los que vienen dentro de cajas y envases con un código de barras), y las frutas de alto índice glucémico (plátano, piña, naranja, kiwi, dátiles, pasas, papaya)

percentilesRecuerda controlar la evolución de su peso. Con esta calculadora puedes comprobar si está dentro de los parámetros normales para su edad. De lo contrario puedes encontrarte que ha cogido sobrepeso cuando menos te lo espera, o que se ha vuelto adicto/a a los azúcares simples. En este último caso puede que incluso aún no tenga sobrepeso, pero te aseguro que sus días de delgado/a están contados. (Seguro que conoces algún niño que era extremadamente flaco con 11 años y que con 20 años pasó a ser obeso. Ahora ya sabes por qué.)

Respecto a las bebidas, la única que los niños deportistas necesitan es el agua. No te dejes engañar por las marcas de bebidas azucaradas (que diga isotónicas). No las necesitan para nada. Antes de que existieran Aquarius o Gatorade ya existían deportistas de élite. Jesse Owens o Wilt Chamberlain jamás tomaron ninguna. Para reponer las sales minerales después de un entrenamiento especialmente duro, puedes enseñarles a preparar una bebida isotónica casera (no la hagas tú, que aprendan ellos). Aquí puedes ver cómo.

El Entrenador

trainerEs curioso observar la poca atención que le ponen la mayoría de padres a este factor tan importante en el desarrollo deportivo de nuestros hijos. El entrenador o entrenadora es la causa principal por la que nuestros hijos se mantendrán en el deporte. Cuando un niño quiere abandonar, puedes mirar a su preparador como la primera razón, sin miedo a equivocarte.
Si las sesiones de entrenamiento son aburridas o divertidas, si el niño siente que aprende cada día o que repite lo mismo sin evolucionar, si se siente integrado con el resto o apartado, todo es responsabilidad del entrenador.

Si eres como yo, querrás comprobar también que verdaderamente están desarrollando las habilidades y destrezas propias del deporte. Si practica Karate o Taekwondo, debe ser capaz de lanzar patadas por encima de su cabeza, si practica running que puede correr 2 kilómetros sin cansarse apenas, si nada crol que recorre los 25 metros de piscina en 13 o 14 brazadas… etc.

Desgraciadamente el sistema educativo español es muy mediocre en todos los aspectos. Tanto la educación pública como la privada y la concertada. Los entrenadores deportivos no son una excepción. La mayoría sacaron su titulación universitaria y a partir de ahí dejaron de actualizarse. Pocos son los que se mantienen a la última hora de las investigaciones deportivas, debido a que como buenos españoles son máquinas de memorizar/aprobar/olvidar y también a que los descubrimientos más recientes se encuentran publicados en idioma inglés. En la mayoría de países de latinoamérica el panorama es incluso peor, con la excepción de Cuba.
Por ello, muchos entrenadores continúan recomendando tomar agua con azúcar para eliminar las agujetas, o ponen a los niños a hacer ejercicios aeróbicos (correr, pedalear o nadar largas distancias) casi toda la hora que dura el entrenamiento. Muy pocos dedican todo el tiempo necesario a perfeccionar la técnica del deporte que practican. Cuando algún niño destaca de forma anecdótica y accede a un Centro de Alto Rendimiento, los monitores de dicho organismo necesitan corregir fallos y vicios de la técnica que tienen arraigados y que les estaban impidiendo evolucionar más.

El punto fuerte de nuestros entrenadores es su capacidad para seleccionar a los mejores de entre centenares de niños. Con los años van detectando cada vez con más facilidad qué niños tienen cualidades potenciales simplemente observando su físico o viéndoles entrenar un par de veces. Una vez los eligen y convencen a sus padres para que sigan entrenando, van construyendo un club deportivo de éxito gracias a esa habilidad para seleccionar, no al resultado directo de su preparación. Insisto que no es un problema de estos profesionales sino de nuestro sistema educativo general del que somos todos víctimas.

En principio no podemos hacer mucho para mejorar este aspecto, ya que el sistema educativo es el que es. Pero si cuando nuestros hijos van avanzando en su deporte, se van haciendo mayores (14 ó 15 años), y sobre todo si compiten con éxito, es el momento de plantearse buscar para ellos un centro más especializado en su deporte, un club de nivel, algún entrenador de renombre o un Centro de Alto Rendimiento.

Competición 

competittionSi nuestros hijos se sienten seducidos por la idea de competir, debemos tener en cuenta ciertas consideraciones. Antes que nada es importante no forzarles a que compitan. No tiene sentido prepararse para una prueba que exige cierta dureza sin el propio convencimiento y motivación de ellos. Es posible entrenar cualquier deporte sin necesidad de competir. Habla con el entrenador y explícale que sólo queréis practicarlo. Seguro que lo entenderá.
Ten en cuenta que la competición demanda de los niños y de sus familiares sacrificios que en algunos casos se hacen insoportables. Además, el éxito tiene un precio muy alto. Para quedar por encima de los niños que abandonan sus estudios, que apenas salen a jugar con sus amigos o que comen sólo 1200 calorías al día, es necesario dejar de lado el colegio, no ver a los amigos y pasar mucha hambre. Y créeme, hay niños que están dispuestos a hacerlo para dedicarse en cuerpo, alma y estómago a ganar.

El camino de la competición comienza siempre de forma asequible y divertida. No hay por qué alarmarse, ¿verdad?
Hasta que llega el día en que comienzan las exigencias. Más horas de entrenamiento, más días a la semana, menos tiempo para estudiar, más viajes, gasolina, hoteles, etc… El tiempo, energía y dinero que dedicamos todos (niños y padres) para que compitan, no lo podemos dedicar a nada más.
En ese instante los padres pueden y deben decidir si continúan o abandonan. Pero si siguen, deben entender que su mente tiene que estar preparada para lo que se les viene encima. Su mundo se pone patas arriba y tienen que cambiar su modelo mental, y sus prioridades. Conozco parejas que se han separado debido a discrepancias y peleas irreconciliables por este asunto.
Conseguir estar en el 10% más alto de cualquier deporte requiere una dedicación “egoísta” y “fanática” que la mayoría de las personas nunca entenderán. Ni tus familiares, ni tus amigos, ni tus vecinos (El Duro Secreto hacia el Éxito). 

Finalmente, la parte más dura de entender como padres (y como deportistas jóvenes) es la relacionada con los suplementos de mejora de rendimiento ilegales (doping). Hace 36 años que soy aficionado a muchos deportes, que los practico y que estudio decenas de disciplinas deportivas y competiciones. Y hace mucho tiempo que tuve que rendirme a la evidencia y reconocer la hipocresía que rodea el mundo de la competición a nivel profesional, pero también la mal llamada amateur. La alta competición, los campeonatos nacionales, continentales y mundiales y las olimpiadas están rodeadas de muchos intereses económicos, grandes premios y sobre todo sponsors que invierten grandes sumas de dinero en publicidad y patrocinios.

Ganar un campeonato o batir un récord nacional puede suponer un contrato publicitario de cientos de miles de euros, además de fama y reconocimiento. Ante este escenario, los entrenadores de alto nivel incluyen en sus sofisticados programas de entrenamiento el consumo de productos que mejoran notablemente el rendimiento deportivo. Productos que no están permitidos y que incluso proceden de tráfico ilegal.
Un deportista puede elegir no tomarlos, pero será imposible competir contra los que los toman (el resto de los competidores de alto nivel). Por supuesto todos lo niegan y utilizan diversos medios para burlar los controles anti-dóping. Aquellos que disponen de más recursos económicos son los que pueden pagarse doctores especialistas en tratamientos “invisibles”. Sólo los que cometen fallos por no seguir al pie de la letra las instrucciones de su preparador y son cazados, lo acaban admitiendo.

Si tu hijo o hija tiene 11 años, aún es pronto para eso. Pero si destacan, si tienen talento y finalmente compiten a nivel nacional, llegará el día con 16, 17 o 18 años en que tendrán que elegir tomar esos productos o abandonar la competición. Si crees que exagero y que en TU DEPORTE eso no pasa, sigue escribiendo cartas a Papá Noel y al ratoncito Pérez. Puede que te funcione a ti sólo.
De momento puedes ir informándote sobre qué tipo de productos existen para la mejora del rendimiento y te darás cuenta que ni son tan peligrosos, ni los deportistas que los toman hacen realmente “trampa”, ya que precisamente el no hacerlo los colocaría en desventaja.
La hipocresía en este campo y la ceguedad de los estamentos deportivos es tal, que si un deportista no puede competir porque tiene cefaleas, se le permite que tome ibuprofeno, dándole una ventaja clara respecto a si no lo tomara. Si un jugador de fútbol tiene una lesión en la rodilla que le hace cojear, se le permite que se infiltre corticoides y pueda jugar. Pero si un corredor de fondo toma ventolín (un broncodilatador de los que toman los enfermos de asma) para poder aumentar su volumen de oxígeno entrenando, entonces es eliminado por “tramposo”. 

Nos pongamos o no de acuerdo en que permitir ciertos productos que mejoran el rendimiento y otros no, es una decisión arbitraria, absurda y antediluviana que niega el progreso y la I+D deportiva, lo cierto es que mientras no se consigan métodos de detección PERFECTOS, se le está permitiendo una ventaja a aquellos deportistas que pueden pagarse doctores especialistas en administrar y ocultar esos productos.

En definitiva, todos los deportes de alta competición (nivel nacional y superior) son deportes extremos, que hacen pagar a quien lo practica y  a sus familiares más cercanos un peaje físico y psicológico. Piensa si estás dispuesto/a a asumirlo.

Nosotros, los padres

parentsFinalmente nuestro papel en la actividad deportiva de nuestros hijos también es importante. Su desarrollo físico y sus éxitos serán mayores si les apoyamos y nos preocupamos por su progreso. Como indicaba en mi primer artículo, deberíamos participar en la elección de los deportes que vayan a practicar y mantener un seguimiento de su evolución en coordinación con sus entrenadores. Si lo hacemos con el colegio y los profesores, ¿por qué no con su actividad deportiva?

Por otro lado debemos tener cuidado porque nos venimos arriba con demasiada facilidad… Entregamos premios por todo y a todos los niños. Les alabamos ganen, pierdan o hagan lo que hagan. “Lo importante es participar” ¿verdad?
Alabar el esfuerzo y el empeño puesto, pero reconociendo que el resultado final no ha sido bueno al mismo tiempo que nos llevamos a casa las lecciones con los puntos que debemos mejorar, no lesiona su autoestima. Los niños no son estúpidos y cuando no quedan entre los primeros se dan cuenta de que sólo son “ganadores” para sus padres. Rápidamente comienzan a dudar de su objetividad o peor aún, los desconecta de la realidad. Al final “aprenden a hacer trampas, a exagerar y a mentir para eludir la dura realidad. No han sido preparados para enfrentarse a ella” (http://sci-techuniverse.blogspot.com.es/2017/02/7-parenting-behaviors-that-stop.html)

Si además nos tomamos como una humillación cuando el equipo de nuestro hijo pierde y cargamos contra el árbitro, entonces les estaremos enseñando como ser un energúmeno, en lugar de mantener un espíritu deportivo. Si hay que reclamar algo oficialmente podemos hacer un escrito a la Federación deportiva o podemos abandonar el deporte frustrados y buscar otro más justo, pero no perder los papeles.

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